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viernes, 20 de mayo de 2016

Viaducto de Millau

Retomando la ingeniería, traigo hoy a mi blog el famoso puente francés de Millau (Aveyron), que fue diseñado por el ingeniero Michel Virlogeux (aspectos técnicos) y Norman Foster (aspectos estéticos), además de una serie de empresas que colaboraron en el proyecto. Fue construido entre el 2001 y el 2004, y fue considerado el puente más alto del mundo hasta 2012 (su gálibo de navegación se halla a 270 metros sobre el suelo).

El puente, que es de tipo atirantado, está formado por ocho tramos de vigas de acero, sobre los que circulan los vehículos, que se apoyan en dos estribos (extremos del puente que lo ‘‘anclan’’ al suelo en su inicio y en su final) y en siete pilares, cuyas alturas varían (de 70 a 350 metros, concretamente). La longitud de este viaducto sobrepasa los 2,4 kilómetros, y la calzada está en una curva de radio 20 kilómetros, con una pendiente del 3%.


A mí, el diseño de este puente me encanta. Pese a que nunca he estado por allí (y me encantaría verlo), creo que es uno de esos hitos de la arquitectura y la ingeniería, en la que se nota el trabajo conjunto de ambas especialidades. Además, aunque se ha dicho que no pega ni con cola con el paisaje natural del valle, yo lo encuentro muy integrado con todos los demás elementos, dándoles, simplemente, un enfoque diferente.
El viaducto desde el río (Google images)

miércoles, 11 de mayo de 2016

Torre Eiffel

Hoy vuelvo con otro edificio (bien alto, además) de los clásicos de la arquitectura: La Torre Eiffel. Esta estructura de la capital francesa, que fue construida entre 1887 y 1889 para servir como presentación a la Exposición Universal de París de 1889, se ha convertido en un verdadero icono de la ciudad que, al igual que el Empire para los turistas de Nueva York, es una parada obligada al visitar la urbe. Situada en la orilla sur del río Sena, en el extremo del Campo de Marte.

De 324 metros de altura máxima, tiene tres plantas de observación, a las que se puede subir por escalera y ascensor. Se utiliza, aparte de como atractivo turístico de París, como torre de telecomunicaciones. Con una base de 125 metros por otros 125, su estructura de hierro al aire libre da un toque moderno que no causó, especialmente, furor en su época.

He elegido la Torre Eiffel para este post porque me parece que, aparte de que pueda ser un edificio precioso, es una obra de arte indiscutible. Por otra parte,  el hecho de que Gustave Eiffel la diseñara con la estructura vanguardista que tiene, en una época en la que el cálculo de estructuras no estaba, al menos comparado al de ahora, demasiado avanzado, es motivo de sobra para incluirla en este blog y dedicarle estas líneas.

Impactante vista de la torre desde su base (Google images)